Patrimonio de Guadalajara en peligro. Gritos ciudadanos para poner voz al patrimonio.

Las asociaciones vecinales han proliferado en los últimos años reivindicando el cuidado y la rehabilitación de los edificios históricos en Guadalajara, ya que es una de las provincias con mayor número de monumentos en mal estado al calor del «Año del Patrimonio Arquitectónico Europeo», que se celebró en 1975, surgió una singular asociación española llamada Hispania Nostra, que estuvo presidida en sus orígenes por Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, Duque de Huéscar y cuya presidenta honorífica es la misma Reina Doña Sofía. Esta agrupación, que lucha desde hace décadas contra el abandono del patrimonio histórico y cultural del país, elabora una «Lista roja» en la que se incluyen los monumentos más deteriorados y se hace una compilación de las comunidades autónomas y provincias con mayor patrimonio en ruinas. La misma lista en la que Castilla-La Mancha es la segunda región con más edificios que necesitan de un cuidado urgente gracias en gran parte a Guadalajara, que cuenta con 21 elementos patrimoniales en peligro, un número solo superado por las provincias de Palencia, León, Soria y Huesca.

 

De hecho, una de las «asignaturas pendientes» desde los años 90 era cambiar la ley de Patrimonio de Castilla-La Mancha. No fue hasta el año pasado cuando el Ejecutivo presidido por María Dolores de Cospedal puso en marcha la Ley 4/2013 de Patrimonio Cultural. En ella se recogían asuntos tales como, además de la obligación de la Junta en preservar los espacios históricos y culturales y la sanción a aquellos dueños particulares que no se hicieran cargo de sus edificios, la posibilidad de que los propios vecinos alerten sobre el patrimonio que se encuentran en progresivo deterioro.

 

Y quizá como reflejo de esa ley, diferentes movimientos ciudadanos empezaron a tomar fuerza, reivindicando diferentes causas en los medios y las redes sociales. Entre ellas, la Plataforma Salvar Bonaval, que surge precisamente ese año para agrupar a diferentes asociaciones tales como el grupo de defensa de Patrimonio Histórico-Artístico de Guadalajara; la asociación Castillo Galve de Sorbe, que reivindica que se actúe contra el dueño que ha dejado abandonado su castillo; o la agrupación Amigos del Moderno, un movimiento vecinal que busca la reapertura del Teatro Moderno y que además organiza, junto a la Asociación Provincial de Guías de Turismo en Guadalajara una «Ruta por las eras», para mostrar a los vecinos el mal estado del casco histórico.

 

GUADALAJARA EN PELIGRO

 

Las asociaciones

«Buscamos dar valor a estos edificios, impulsar que los alcarreños sepan cómo están y pedir que se hagan cargo de ellos», explica Lucía Gómez, una de las integrantes del Grupo de Defensa de Patrimonio Histórico-Artístico de Guadalajara, integrante de la Plataforma Salvar Bonaval, y que ha escogido este edificio como su bandera y reivindicación. «Es uno de los que peor está en la provincia, y eso que es una de sus joyas». El Monasterio de Santa María de Bonaval fue uno de los centros religiosos «neurálgicos» de España en tiempos de Alfonso X El Sabio, aunque poco a poco este monasterio de la Orden del Císter fue relegado en la historia hasta que, tras la desamortización de Mendizábal en 1821 los monjes perdieron el edificio.

 

Entonces una serie de particulares firmaron la ruina del monasterio, cuya pertenencia se diluye en más de un siglo. «El estado del monasterio es una petición histórica del Grupo de Patrimonio, por lo que hace un año empezamos de nuevo a reactivarlo y moverlo por las redes sociales. Contactaron con nosotros además la asociación Buen Valle Retiendas y el Ayuntamiento del pueblo, por lo que decidimos formar la plataforma Salvar Bonaval. Pedimos a la Junta que expropiara el edificio y comenzamos una petición en change.org, además de recoger firmas», explica Lucía.

 

Una petición que ha conseguido reunir casi 1.500 firmas y que fue escuchada por la administración. «Parece que voluntad política hay. Aunque aún estamos esperando la reunión. Lo que pedimos es que por lo menos apuntalen el edificio, aprovechando que la Universidad Politécnica de Valencia ya hizo un estudio sobre su estado y nos lo cede». Mientras, quienes forman la plataforma y sus simpatizantes, jóvenes y no tan jóvenes que han presenciado el deterioro de Bonaval, siguen programando actos.

 

«En verano organizamos un concierto de música tradicional, limpiamos la Fuente de los Frailes, y hace poco, en la fiesta de Las Candelas de Retiendas, celebramos un homenaje al historiador José Luis García de Paz, fallecido recientemente y quien había investigado acerca del monasterio», continúa Lucía. Además, tienen previsto publicar un libro de autoría colectiva entre todos aquellos que posean antiguas fotografías o conozcan historias o leyendas en torno a Bonaval, el eco de lo que fue uno de los centros religiosos de España.

Apoyados en la misma ley y con parecidas reivindicaciones, surgió en 2006 la Asociación Castillo de Galve de Sorbe. Su silencio se postergó durante unos años porque la anterior administración les aseguró que impondría un expediente sancionador al dueño del castillo, un particular que lo ha dejado abandonado a su suerte.

 

«Hicimos caso de lo que nos dijeron, pero al ver que pasaba el tiempo y que no sabíamos nada de su cauce administrativo, decidimos volver a impulsar la reivindicación hace unos meses», explica Raúl Conde, presidente de la asociación. Un tiempo en el que han hecho público cada paso propio y de la Junta. Incluso su delegado en Guadalajara, José Luis Condado, aseguró que se «reimpulsaría» el expediente contra el dueño y se comprometió a reunirse con la asociación la pasada semana. «Pero unos minutos antes de arrancar el encuentro su secretaria excusó la asistencia de Condado por «un imprevisto de última hora», aseguraran desde la asociación. «Nosotros no pedimos una reunión con los técnicos, para eso no hace falta pedir cita. La pedimos con quien tiene competencias ejecutivas para resolver este asunto. Si no pudo venir por una urgencia, cosa que comprendemos, debió delegar en alguien con competencias de gobierno, no en los técnicos», se lamenta Conde.

 

Sin embargo, su posición de «apoyo sin fisuras» al expediente continúa, con la esperanza de que, algún día, se pueda recuperar esta edificación que data del siglo XV.

 

Dos ejemplos de 21 casos

Estos son solo dos ejemplos de los 21 edificios que Hispania Nostra tiene localizados con riesgo a desaparecer. La iglesia románica de la Asunción, en Villaescusa de Palositos; el castillo de Pelegrina, construido entre los siglos XII y XIII; el convento de la Concepción, en Albalate de Zorita, conocido en su tiempo como «la ermita mejor y más alegre, y más hermosa, y bien obrada que hay en el Arzobispado de Toledo»; el monasterio de Sopetrán, en Hita, y que data del año 611…

 

Y así hasta 21 denuncias que diferentes asociaciones han hecho llegar hasta la organización nacional para denunciar su deterioro. Todos piden un diálogo fluido con las administraciones para que estos monumentos no caigan ni en el olvido ni sobre la tierra que les sustenta.

 

ABC

 

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