Lorca. El uso de material más ligero prevendrá posibles derrumbes en el patrimonio.

La utilización de materiales más ligeros a la hora de llevar a cabo la restauración de los edificios que conforman el patrimonio histórico y cultural de la ciudad podría prevenir derrumbes. Ésta fue una de las conclusiones de las Jornadas sobre Patrimonio en Riesgo, que se celebraron en Lorca en noviembre de 2011, a pocos meses de los terremotos. Una advertencia que se está cumpliendo en las reconstrucciones que se llevan a cabo en la ciudad, en especial en el caso de las iglesias.

Los responsables técnicos de esas obras de rehabilitación reconocen que una parte importante de los daños sufridos en algunos templos se debió al excesivo peso de las cubiertas de los mismos. En trabajos de restauración anteriores a los terremotos a algunos de ellos se les aplicó unas sobrecargas con hormigones que en el momento del seísmo resultaron negativas para el edificio.

El caso tal vez más palpable se produjo en la iglesia de Santiago, con una historia que conforman una sucesión de desastres y modificaciones que la han marcado desde 1674. Lo que ocurrió en 2011, el colapso total del crucero y la cúpula, es achacable en buena parte, según afirman los expertos, al excesivo peso de la techumbre, que provocó el quiebro de uno de los arcos y la caída del tambor y cúpula girando en el aire.

LORCA

Entre las conclusiones de aquellas jornadas, que ahora vuelven a la actualidad al ser editadas por el Ministerio de Educación y Cultura, se apunta que «ante un seísmo, las estructuras históricas más dañadas son las que han sido reparadas con elementos estructurales rígidos de hormigón armado». Este estudio añade que «este tipo de materiales o técnicas constructivas deben evitarse en las restauraciones y utilizar siempre material y sistemas compatibles». El ejemplo más significativo de la aplicación de estas recomendaciones se le adjudica a la ya mencionada iglesia de Santiago, en la que se han sustituido elementos antiguos rígidos y pesados por otros más ligeros y más resistentes frente a seísmos. De esta forma se ha conseguido reducir el peso de las cubiertas en unas 150 toneladas.

Lo más llamativo, aunque ese detalle no es apreciable a la vista, ha sido la nueva cúpula, construida a base de una estructura muy ligera de madera laminada sobre la que se apoya, por el exterior, el tablero y las tejas, que van atornilladas. Por el interior, también de madera, el aspecto es similar a la original, pero el conjunto ha visto reducido de forma sustancial su peso y será capaz de resistir mucho mejor otro terremoto.

Otros templos, como el santuario patronal, y las iglesias de San Mateo, El Carmen y San Cristóbal, presentaron problemas similares en cuanto a la existencia de estructuras de hormigón en las techumbres, fruto de restauraciones anteriores, que han sido eliminadas total o parcialmente.

La Verdad

 

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