Zaragoza y Huesca lideran la lista roja de patrimonio en peligro de Hispania Nostra.

El patrimonio aragonés es el principal protagonista de la Lista Roja de Hispania Nostra, asociación que vela por mantener en el mejor estado posible el patrimonio español. 

Castillos derruidos, iglesias sin techo, o torres sin altura protagonizan esta especie de álbum de la desidia que busca “poner delante de laopinión pública el mal estado en el que se encuentran muchos de los restos patrimoniales de nuestro país”, según cuenta su vicepresidente, Carlos Morenés.

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La asociación, única de este ámbito a nivel nacional, trabaja desde finales del 2007 con esta “Lista Roja” de restos en peligro debido a su abandono o a la mala praxis llevada a cabo en su conservación. Un punto de encuentro en definitiva de monumentos “con serias posibilidades de perderse para siempre” que la asociación cataloga y expone gracias a la colaboración de otras organizaciones de carácter local.

Con 30 monumentos, la provincia de Zaragoza es la que más restos tiene registrados en la lista, seguida de Palencia y Huesca, que es tercera con 23. Sin embargo, este ‘liderazgo’ no significa “literalmente que Aragón sea la comunidad que menos cuida su patrimonio”, explica Morenés.

“La lista no es un ranking ni una una forma de acusar a nadie, simplemente busca trasladar a la sociedad la situación de algunos vestigios de nuestro pasado”, cuenta el vicepresidente de Hispania Nostra, que entiende que la gran cantidad de restos registrados en Aragón también se debe “al enorme número de asocaiciones preocupadas por este tema” -un total de 30 colaboran con Hispania Nostra desde Aragón- y el “enorme” conjunto patrimonial que posee la comunidad.
Sin embargo, para APUDEPA, una de las organizaciones colaboradoras, la “desidia y la falta de planificación de la Administración” es otro de los ingredientes que provocan esta situación. “Es cierto que en Aragón somos muy activos, pero hay otras regiones donde también y ni de lejos se llegan a estas cifras”, explica el presidente de APUDEPA, Carlos Bitrián.
Un paseo por la lista roja
Entre los monumentos que recoge la lista de Hispania Nostra, en Zaragoza destacan el Castillo de Maella, la ermita gótica de Santa Quiteria, en Encinacorba, o el amurallamiento de Calatayud, catalogados todos ellos con distintos grados de protección que van desde la distinción como Bien de interés cultural hasta el reconocimiento como conjunto Artístico-Histórico.

En Huesca, castillos y pequeñas iglesias se reparten a partes iguales los puestos de la lista, dibujando un mapa “del despoblamiento muy elocuente” para APUDEPA. Y es que la asociación con sede en la Universidad de Zaragoza entiende que otros de los puntos flojos de la administración en este ámbito es que se olvida de los restos que se encuentran en los territorios despoblados.
“Falta de planificación”
“Falta claramente una hoja de ruta” explica Bitrián, que lamenta que la administración dé preferencia a monumentos “visibles” y deje perder a otros que “forman parte del sustrato más antiguo de Aragón”.

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Uno de estos monumentos que cuentan parte de la historia del comienzo de Aragón es la iglesia San Vicente Mártir de Villanúa, edificada en el siglo XI, y que ha perdido su techumbre. Propiedad de la Obispado de Jaca, el santuario se encuentra actualmente en estado de prerruina, sin que el Gobierno pueda intervenir de primera mano.

Y es que, según la administración, los propietarios privados y las diócesis a las que pertenecen muchos de estos monumentos son los principales responsables del estado de éstos, sin que el Gobierno pueda hacer nada “más allá de instar a su protección”.

“Desde Patrimonio establecemos una serie de prioridades de intervención, pero hay restos en los que no tenemos capacidad para hacerlo directamente, ya que son propiedad directa de ayuntamientos, o de particulares”.

Quizá esta incapacidad del Gobierno para impedir el deterioro de una buena parte del patrimonio aragonés sea uno de los detonantes del “paso adelante” que está tomando la ciudadanía con respecto a estos casos, según explica el vicepresidente de Hispania Nostra.

Para Morenés, “en los últimos años se está creando una conciendia menos egoísta, y más solidaria en torno al patrimonio, que en el caso del patrimonio ha llevado a mucha gente a organizarse para defender lo que consideran suyo”, trazando una idea que representa fielmente la fundación ‘Amigos de Averly’, que ha hecho que la antigua fundición zaragozana sea uno de los últimos conjuntos añadidos a la lista.
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“En Aragón tiene que cambiar mucho la política territorial” reclama Carlos Bitrián, que entiende que la falta de dinero actual haga que se recorte el presupuesto en temas patrimoniales, pero asegura que “de haberlo tampoco habría un plan a seguir”. 

Mientras tanto, estos restos se debaten entre el abandono y el reconocimiento, al tiempo que esperan una actuación para abandonar un listado que, en palabras de APUDEPA “revela el preocupante estado del patrimonio aragonés”.

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