El centro histórico de La Vila hace aguas. Alicante

Humedades, fugas de agua y peligro para los cimientos. Los vecinos de una de las vías más conocidas del casco antiguo de La Vila, la calle Doctor Álvaro Esquerdo, conocida como calle Limones, llevan años sufriendo las consecuencias de un sistema de alcantarillado que no funciona bien y que hace que sus casas se vean afectadas. Durante años, han remitido las quejas al Ayuntamiento sin que hayan recibido una solución rotunda que acabe con el problema por parte de la administración.
La calle Limones es una de las zonas más emblemáticas de la ciudad. La vía fue una de las arterias comerciales y vecinales más importantes del municipio pero muy lejos quedan aquellos años de esplendor. Ahora los cables de la luz cruzan de un lugar a otro sin control, el asfalto y las aceras tienen parches y las casas centenarias que allí se construyeron acumulan problemas de humedad y algunas ni siquiera ya existen porque han sido derribadas.
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Casi todos los vecinos de la parte baja de la calle, que da al conocido río restaurado de La Vila, llevan años denunciando las filtraciones de la red de agua potable y alcantarillado que recorre el subsuelo de las viviendas y que provoca humedades ascendentes a los inmuebles. En más de una ocasión han pedido al Consistorio que solucione lo que ellos califican como fugas en el sistema y que, según el colectivo afectado, ponen en peligro la estabilidad de los edificios.
Y es que la mayoría de las casas tienen entre 50 y 100 años y, como la mayoría de construcciones antiguas, están hechas directamente sobre el terreno, sin ningún tipo de cimentación, lo que agrava el problema de que se pueda producir algún incidente.
Los vecinos llevan un periplo de informes y peticiones a la empresa concesionaria del agua y a la administración local para llegar a una solución que permita vivir con tranquilidad, «sin humedades y sin el peligro de que el agua acabe con las viviendas», alegó uno de los residentes de la calle Limones.
En abril de 2007, según un informe del área de Urbanismo de hace unos meses, se detectaron las primeras fugas en el sistema. En aquel momento, la mercantil Aquagest presentó una propuesta de gasto de 29.700 euros para la ejecución de unas obras de sustitución del tramo de alcantarillado de la calle, trabajos que «no se hicieron», según las mismas fuentes, porque el Ayuntamiento no consignó una partida presupuestaria para ello. Ese proyecto quedó en un cajón y «ni el Gobierno popular de entonces, ni el cuatripartito ni el actual» lo han rescatado, indicó otro vecino. Más de dos años después, en diciembre de 2009, la empresa adjudicataria del servicio volvió a presentar el proyecto de renovación de la red pero tampoco se hizo.
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Unos meses más tarde, en febrero de 2010, los vecinos de la céntrica calle detectaron una fuga de agua por una rotura del sistema de agua potable en la acera. El agua inundó la parte baja de una de las viviendas, en el número 35 de la calle, causando daños en el inmueble. La mercantil y los propios afectados arreglaron el problema aunque a los propietarios les salió cara la solución: «las indemnizaciones recibidas después apenas cubrieron el gasto de la obra».
Desde entonces, el colectivo de perjudicados no ha dejado de enviar quejas al Ayuntamiento. En 2011, según las mismas fuentes, es la propia Aquagest la que hace una comprobación de la red a la altura del inmueble inundado un año antes por la aparición de nuevas humedades así como en la guardería colindante a esta vivienda. En ese momento, la empresa descarta que los problemas se deriven de la red principal de agua y alcantarillado. Sin embargo, otro de los vecinos que tiene su casa en la calle que da directamente al río de La Vila denuncia las filtraciones de aguas residuales del sistema de alcantarillado, aunque los técnicos municipales niegan el problema.
Con todo, la mercantil realiza en septiembre de 2011 una inspección con cámaras por la red de agua descarta que hayan roturas o fisuras en el tramo y solo achaca un desgaste del sistema por la antigüedad del mismo aunque sí indican que existen juntas abiertas sin reparar o arregladas utilizando ladrillo.
Los vecinos no están de acuerdo con la situación y con una de las conclusiones dadas por los técnicos: las humedades aparecen por una acequia donde se condensa el agua de los aires acondicionados. Sin embargo, según el colectivo de afectados, estos aparatos se encuentran a más de 50 metros de dicha salida de agua.
Ambas partes en conflicto, no parecen llegar a un entendimiento sobre de quién es la culpa. En el último pleno municipal, una representante de los residentes tomó la palabra para reprochar al alcalde Jaime Lloret el desamparo y la indignación del colectivo. El primer edil repitió en varias ocasiones que la culpa no era de la red de alcantarillado y ofreció a los vecinos reunirse en un plazo breve de tiempo.
Los afectados aseguran además que la céntrica vía también tiene problemas cuando llueve en gran cantidad y se inunda con casi un palmo de agua porque «la red de alcantarillado no tiene capacidad para absorber toda el agua» que se acumula los días de tormenta, afirmó un residente.

Las Provincias

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