Bajo la amenaza de ruina

Álava
El incendio el pasado lunes del edificio de viviendas de la calle Zadorra con Toloño ha vuelto a situar en primer plano el estado de riesgo que presentan algunos inmuebles de la ciudad en situación de abandono. El Ayuntamiento tiene en estos momentos en registró una decena de bloques en distintas fases de un procedimiento administrativo largo que, por lo general, lo arbitran los propietarios: la ruina. La demolición completa o la rehabilitación cuando se trata de estructuras con alto nivel de protección urbanística son las únicas salidas posibles para ellos. Porque su avanzado deterioro hace prácticamente inviable el parcheo; los trabajos de estabilización parciales.
 
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Uno de los bloques más llamativos coge los número 9 y 11 de la calle Vitoria. Cuenta con protección estructural o, lo que es lo mismo, el rango que obliga a seguir a rajatabla el espíritu arquitectónico de la fachada original. En este caso se declaró la ruina económica -cuando el coste de conservación es superior al 50% del valor actual del edificio-.
 
La justicia decidirá
«Se ordenó la rehabilitación. Luego se han presentado dos recursos de reposición por parte de los propietarios. Han sido desestimados y ahora mismo está recurrido en vía contenciosa y, por tanto, pendiente de resolución». Aitana Hernando, responsable en funciones del área de Urbanismo, subraya que pese a esa situación de espera, se «han adoptado medidas cautelares para evitar riesgos». Es visible la marquesina que protegería a los viandantes de hipotéticos desprendimientos. «Tampoco presenta un peligro inminente», apostilla Hernando.
El futuro que le esperaría a ese inmueble si finalmente la justicia resuelve a favor del Ayuntamiento, es una rehabilitación siguiendo patrones similares a los que hace cuatro años debieron seguirse en un edificio situado a escasos metros, en la calle Ciudad de Toledo.
El del bloque de la calle Vitoria es el caso más llamativo por sus dimensiones y por encontrarse también en una de las vías más transitadas de la ciudad. Pero en el centro del casco urbano hay más. Aunque la demolición ya se ha ejecutado tras la pertinente declaración de ruina. La acometieron los dueños de los edificios situados en los números 19, 21 y 18 de la calle San Agustín. La desaparición se ha producido hace escasos meses.
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Trasladándonos hacia el Casco Viejo y su entorno más cercano, el número de viviendas en mal estado se multiplica. El número de la calle La Reja saltó a la Prensa el pasado verano por un derrumbe parcial en su interior. Con anterioridad a este hecho, los propietarios habían recibidos varias notificaciones del Ayuntamiento. También se había abierto expediente de ruina. «Se hicieron varias inspecciones de los técnicos y se les volvió a notificar la ruina». Tras el incidente se citó a los titulares y estos presentaron un proyecto de demolición.
Cuentan ya con licencia para actuar «pero aún no lo han hecho, aunque disponen aún de plazo». Distinto fue el caso del número 4 de la calle San Juan, el edificio en el que perdieron la vida cinco personas de una misma familia hace dos años. La demolición se ejecutó en este caso de forma subsidiaria por el Ayuntamiento. «Uno de los propietarios sí pagó el coste y el otro está en vía de apremio».
En la calle Leopoldo Lewin, el edificio número 6 que albergaba la sede del club de atletismo Cronos, se encuentra en estos momentos en proceso de derribo. Los trabajos se han iniciado por dentro y se completarán con la desaparición completa de un inmueble también condenado por ruina.
 
En fase inicial
El de la calle Arenal 5 y 7 se encuentra en la actualidad en trámite de audiencia o, lo que es lo mismo, en la fase inicial del expediente de ruina. La declaración, por tanto, no es definitiva. En este caso también ha sido la propiedad la que ha solicitado la licencia de demolición y «nos encontraríamos, por así decirlo, a punto de concederse», subraya Hernando. Un procedimiento también reciente (de hace apenas dos semanas) es el que se ha iniciado con Los Hornos 2.
El bloque estaba ocupado en tres de sus viviendas, pero en estos momentos está deshabitado. «Se ordenó el desalojo por motivos evidentes de seguridad y se ha otorgado también trámite de audiencia siguiendo lo establecido por la normativa». La declaración de ruina, se insiste desde el Ayuntamiento, es en este caso, la única salida posible.
El número 4 de la calle San Lázaro, también en la parte vieja. Se trata de una edificación de planta única que está también en situación de abandono desde hace años y a cuyos propietarios se les ha concedido licencia de ocupación hace apenas un mes. Las obras aún no se han iniciado, pero previsiblemente lo harán en semanas.
El recorrido por las construcciones en situación límite culmina en el número 29 de Real Aquende. El expediente de ruina también está en marcha y los titulares del mismo han solicitado licencia para rehabilitar.
 
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