Tres siglos protegiendo la fachada de Cort

Goza de buena salud, pese a sus 331 años de existencia. Necesita, eso sí, los cuidados que se dispensarían a un venerable anciano sometido durante más de tres siglos a los rigores de la intemperie.
Su piel se ha arrugado, ha sufrido algunos ataques de hongos y microorganismos que han afectado a sus venerables carnes y, en algunos puntos, se ha iniciado un proceso de podredumbre. Eso sí, aislado y muy localizado, aunque precisa de tratamiento para que no se extienda a toda su superficie. Su piel también se ha resecado y necesita cremas que la hidraten y la aíslen de la acción del viento y la lluvia.
Se trata del voladizo de la fachada de Cort. Una monumental escultura de madera que corona el frontis del Ayuntamiento y se adelanta tres metros y sesenta centímetros sobre la acera del edificio, protegiendo, además de su fachada, el banco denominado popularmente como Si no fos.
El arquitecto municipal Frederic Climent, encargado de coordinar las obras del tejado de la Casa Consistorial, manifiesta su asombro por el “relativamente buen estado de conservación del alero”. Los técnicos del área de Infraestructuras analizaron el voladizo y comprobaron que su estructura se mantiene firme.
No obstante, se pudo constatar la necesidad de proceder a su limpieza y al saneamiento de los restos de ataques de xilófagos –microorganismos que afectan a la madera–, hongos y restos de pudrición. La inspección detallada sobre su estado de conservación ha sido posible gracias a la instalación en la fachada de Cort del andamio que ha permitido la ejecución de las obras de reparación del tejado.
Unos trabajos que, en su exterior, y por lo que se refiere a la vertiente que da a la plaza, ya están prácticamente finalizados, aunque continúan en el espacio interior de la planta de la esfera del reloj y en la vertiente posterior del edificio actuando de urgencia en las cubiertas planas. Por ello, previsiblemente, los andamios aún continuarán varios meses colocados.
Mientras tanto, y como consecuencia de la inspección más detallada de la cornisa, se ha solicitado autorización para elaborar un proyecto de restauración. La restauradora municipal y responsable del castillo de Bellver, Magdalena Rosselló, ha realizado un informe y se ha encargado el proyecto a la empresa Xicaranda que, entre otros trabajos, ha intervenido en la Seu.Mínima intervenciónTal como explica Frederic Climent, el equipo municipal intervendrá en la parte estructural del proyecto, mientras que la empresa especializada propondrá las acciones a realizar en cada caso y las técnicas a utilizar. Todo ello deberá contar previamente con la autorización de la comisión de Patrimonio del Consell, con cuyos técnicos están en continuo contacto.

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A falta de la redacción definitiva del proyecto, las acciones a realizar supondrían un coste que oscila entre los 50.000 y 80.000 euros. En principio, dado el buen estado general del voladizo, se trataría de una “mínima intervención”, que incluiría la limpieza general del llenyam vermell con el que se construyó en la segunda mitad del siglo XVII esta estructura –se terminó en 1.680–, además de proceder a la nutrición y protección de la madera y a la reposición de los elementos que han perdido la masa original.
Se trata de una actuación “que requiere mucho mimo”. Una vez aprobado el proyecto, los trabajos “comenzarían inmediatamente”, afirma el arquitecto.
No obstante, su redacción es laboriosa, porque, entre otras cuestiones, se deben tomar muestras para enviarlas a la Universitat de Barcelona (UB), por lo que se calcula que, hasta el próximo mes de abril la propuesta no estaría finalizada.
Por ello, es importante que se pueda mantener el andamio instalado en la plaza porque, si se desmantela, volver a montarlo para la intervención posterior en el alero supondría un coste añadido estimado de unos 40.000 euros.
Levantamiento topográficoEl proyecto de restauración incluirá también un levantamiento topográfico del voladizo y de todos sus elementos, que se realizará con una novedosa técnica de láser inexistente en Mallorca hasta hace poco.
Esta técnica ofrecerá una réplica exacta en tres dimensiones de cada una de las figuras con una precisión más que milimétrica, de tal forma que, en un futuro, permitiría la “reproducción exacta” de cada uno de los elementos del voladizo.
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Tal como explica la profesora Mercè Gambús en el libro Ajuntament de Palma. Història, Arquitectura i Ciutat coordinado por la catedrática de Historia del Arte Catalina Cantarellas, el voladizo se finalizó en 1.680, fecha en la que se pueden dar por concluidas las obras de la fachada de Cort.
Se encargó al escultor Gabriel Torres y al carpintero Josep Vanrell basándose en la existencia de un modelo previo al que debían ajustarse. Del autor del alero se sabe que era hijo del también escultor Rafael Torres y de Margarita Cladera. Vivió en la parroquia de Sant Miquel y también talló el retablo de Nostra Senyora del Roser de la parroquia de Sineu, así como los de Santa Teresa y San Esteve del convento de la Inmaculada Concepció de esta localidad, en cuya iglesia restauró la talla de la Inmaculada en 1675.
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