Badajoz. El Plan de la Alcazaba urge a arreglar la Puerta del Alpéndiz.

Recuperar la Puerta del Alpéndiz cuanto antes para que no se produzcan nuevos derrumbes. Es lo que propone el Plan municipal para rehabilitar la Alcazaba, que sitúa esta actuación entre las más urgentes que deben acometer las administraciones.

 

Hace más de un año (9 de abril de 2013) que se desplomó un arco cercano a esta entrada. Ese elemento que se cayó formaba parte del portillo de acceso y existen peligros de nuevos derrumbes, según indica este programa que marca las actuaciones a desarrollar en el recinto almohade durante los próximos años. Un grupo de 19 arquitectos firma el encargo realizado por el Ayuntamiento que nace sin fecha de realización ni financiación.

 

El proyecto apunta a que esta entrada es un elemento muy importante para la revitalización de la Alcazaba, porque sirve de entrada al Casco Antiguo desde San Roque. Lo que los arquitectos proponen para este punto apenas costaría 32.600 euros. La otra actuación urgente en el tramo entre el Alpéndiz y la Torre Vieja costaría 65.000 euros. En este tramo las obras se limitarían a demoler el muro entre la propia puerta y la plataforma de la cortadura de los franceses, tirar el muro de contención por el flanco sur y derribar los muros que separan los jardines de la Galera de la plataforma.

 

Actuación más amplia

La rehabilitación de todo el tramo entre el Alpéndiz y la Torre Vieja, así como la actuación de recuperación en toda la puerta es bastante más amplia. Lo antes descrito son las actuaciones que los arquitectos consideran urgentes, pero el proyecto es mucho más extenso en esta zona y su coste total se dispara hasta los 3,3 millones de euros.

 

Este tramo afectaría a un conjunto que, además de la propia puerta, incluye el portillo nuevo, las casas solariegas llamadas de Calatrava, la iglesia de Calatrava y el polvorín norte.

ALCAZABA BADAJOZ

Los expertos apuntan a que la Puerta del Alpéndiz no presenta graves patologías más allá de las que ha causado el abandono y la desidia. Apuntan a las pintadas y añaden que es indispensable borrarlas. Los arquitectos añaden que la red de suministro eléctrico a la Facultad de Biblioteconomía se realizó sin «el menor miramiento en lo referente a los niveles arqueológicos, por lo que deberá ser modificada en su trazado y profundidad». El proyecto incide en el buen estado de los sótanos de las casas solariegas y considera factible su recuperación como espacios ligados a la musealización del recinto. También descubren que existe un aljibe subterráneo en muy buen estado, pero subrayan que resulta prácticamente imposible acceder a él.

 

Los arquitectos creen posible convertir toda esta área en un gran yacimiento arqueológico con más de mil años de antigüedad. Señalan que es viable la recuperación de la trama urbana formada en el siglo XV por la propia Puerta del Alpéndiz, la casa fuerte de Calatrava y la Iglesia de Santa María del Castillo.

 

El proyecto señala que es indispensable cerrar esta zona al menos por la noche. Argumentan que estos espacios son laberínticos y su proceso de degradación es muy difícil de controlar. De hecho, creen que su ubicación alejada del resto del complejo facilita su ocupación por parte de drogodependientes y prostitutas. Durante el día sugieren habilitar un servicio de vigilancia como el que ya existe en los jardines de La Galera. Los expertos subrayan que esos jardines fueron en su día un foco de degradación y hoy son un ejemplo de recuperación.

 

En cuanto al cierre de los espacios, hacen hincapié en la necesidad de vallar todos los accesos a los sótanos, que proponen recuperar como zona de exposiciones.

 

La zona con más riqueza arqueológica

El documento también sugiere actuaciones para el tramo comprendido entre la propia Puerta del Alpéndiz y la Torre Vieja. Los arquitectos que firman el proyecto recuerdan que esta zona es una de las de mayor riqueza arqueológica. De hecho, en ella coexisten la cerca medieval islámica que puede considerarse la fundacional hasta uno de los ejemplos más inalterados de la transformación de la Alcazaba en fortaleza, como es el semibaluarte de San Antonio. Sugieren la consolidación y restauración de los diferentes elementos que componen este tramo.

 

Hoy

 

Badajoz. Más de cien pintadas afean la muralla del siglo XVII, casi todas en el Parque Infantil.

Cada vez es más frecuente ver grupos de escolares guiados por sus profesores alrededor de las murallas de Badajoz, cuyas batallas, de las que aún quedan cañonazos a la vista, contienen buena parte de nuestra historia a partir del siglo XVII, cuando franceses, portugueses y otros invasores pretendían conquistar la ciudad.

Si en el siglo XX y lo que va del XXI las murallas y baluartes pacenses han sufrido algún asedio ése ha sido el de las pintadas. A día de hoy la mayoría de los grafitis se han borrado y el entorno de esta fortaleza discontinua ha mejorado con parques y jardines. Pero hay un tramo de la muralla, el que corresponde al Parque Infantil y que se sitúa entre los baluartes de San Vicente y San José, cuyas murallas están pintarrajeadas prácticamente a cada metro. Hasta noventa grafitis ha llegado a contar este diario en el Parque Infantil y el auditorio Ricardo Carapeto que hay en su interior.

pintadas muralla

No se trata de simples firmas hechas con prisa. Algunos de ellos son de gran tamaño, también abundan las letras de trazo grueso y coloreadas. Incluso se da la circunstancia de que al menos ocho pintadas se han realizado sobre el paño de muralla del siglo XVIII que tiene encima varias ventanas de la Jefatura Superior de Policía. En este lugar no se libran del spray ni las garitas de vigilancia, igual que los paneles explicativos sobre este espacio, también garabateados.

Pero si hay una zona especialmente castigada en este tramo considerado Bien de Interés Cultural es el foso que rodea el auditorio Ricardo Carapeto, pese a estar vallado. La otra zona que también concentra un número exagerado de pintadas son la escaleras cubiertas de acceso al parque y que atraviesan la muralla.

La Virgen de la Soledad erigida allí en 1954 a pocos metros también ha sido objetivo predilecto de los vándalos últimamente. De hecho, una brigada del Ayuntamiento se encargó de restaurar durante varios días el aspecto de esta escultura y su hornacina el diciembre de 2012. Desde entonces no ha vuelto a sufrir pintadas.

El Ayuntamiento destinó el año pasado 183.000 euros a una cuadrilla de dos personas que está exclusivamente dedicada a borrar grafitis, despegar chicles de las aceras y limpiar grasas que los vehículos echan sobre la calzada. Este personal está adscrito a la Concejalía de Medio Ambiente. Disponen de una baldeadora limpiadora y otro material específico para estas tareas.

 

pintadas muralla

Su titular, el edil Antonio Ávila, explicaba esta semana en cuanto a los grafitis que en lo que va de año, esta brigada ha limpiado ya 115 en toda la ciudad. Y aunque señala que no hay un plan específico para monumentos o lugares de valor patrimonial, afirma que «la tarea en la Alcazaba es casi constante. El otro día quitaron uno de una zona recién restaurada».

En el caso del Parque Infantil, atestado de pintadas, declara que su concejalía no da la batalla por perdida. Y recuerda que en agosto de 2013 fueron identificadas y denunciadas dos menores que habían pintarrajeado las murallas de este enclave histórico. Su detención fue posible porque subieron las fotos a Internet. Sin embargo, no hay muchas más personas que hayan sido ‘cazadas’ en Badajoz afeando con pintura o sprays el patrimonio local. Por tratarse de lugares protegidos, Ávila recuerda que cuando se trata de agresiones en estos lugares el Ayuntamiento irá contra los autores por la vía penal.

Según dice, los guardas de los parques colaboran para mantener el buen aspecto de estos espacios, pero debido a la dificultad para coger ‘in fraganti’ a los autores apela a la colaboración ciudadana.

 

Resto de la fortaleza

Desde el punto de vista de las pintadas, el resto de la muralla de Badajoz está en mejor estado que el citado Parque Infantil. Sin embargo, tampoco el resto de baluartes y las murallas que quedan en pie se libran de los vándalos. Solo el foso que contiene la pista de patinaje abandonada, conocido como semibaluarte de Palmas, tiene ocho pintadas, algunas de gran tamaño.

El baluarte de Santiago, que acoge el aparcamiento de la Memoria de Menacho, concentra casi todas sus pintadas -unas catorce- en uno de sus extremos más ocultos. El resto del paño tiene unas diez más y solo está limpio el tramo de muralla que da a la calle Pablo Julio Martínez Miranda. Hay que tener en cuenta que en este lugar hay cámaras vigilando desde las traseras de la Delegación del Gobierno.

Puerta Pilar, habitualmente grafiteada, está limpia en estos momentos. En el resto de la muralla de esta zona conocida como Salto de Caballo las pintadas están en la parte superior intramuros, toda una hilera de más cien metros totalmente garabateada que queda oculta. Del otro lado, a la vista, apenas se ven cuatro pintadas, todas en las esquinas.

pintadas muralla

Tras la brecha que se abre en el baluarte de San Roque en cuyo interior está el Palacio de Congresos aparece el Baluarte de Santa María, a cuyos pies se extiende el conocido como Parque de los Sitios, remodelado en abril de 2012. Aquí apenas se ven tres pintadas más, justo donde la vegetación que cubre la muralla de piedra lo permite. El resto está impecable.

Después de la siguiente brecha existente en la muralla se sitúa el parque de la Legión, donde los grafiteros se han ensañado con las casetas de mantenimiento que hay en un lateral del colegio Juventud, pero no con la fortaleza, con excepción de las esquinas, que sí presentan algún garabato que destaca sobre el mármol.

En el otro tramo del Parque de la Legión, al que se accede por puerta Trinidad (ahora rehabilitándose) sus murallas también presentan buen aspecto si exceptuamos tres de ellas de gran tamaño en uno de sus rincones cercanos a lo que se conoce como Caño de la Loba.

 

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Hoy

 

En la Lista Roja del Patrimonio hay 15 monumentos de Cáceres.

Autor artículo: Sergio Lorenzo, en el periódico Hoy

 

En la penosa Lista Roja del Patrimonio, elaborada por Hispania Nostra, la provincia de Cáceres está por desgracia en un lugar destacado.

Fundada en 1976, Hispania Nostra es una asociación de carácter no lucrativo, declarada de utilidad pública, cuya finalidad es la defensa, salvaguarda y puesta en valor del patrimonio cultural español. Desde hace años elabora la Lista Roja, en la que se recogen elementos del patrimonio histórico español que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

En ese ranking en el que se encuentran todas las provincias de España, Cáceres ocupa el puesto número 11 con 15 monumentos en peligro. En primer lugar está la provincia de Zaragoza con 31 monumentos en riesgo de desaparecer, seguida por Palencia con 28, Soria y Huesca con 25 y León con 23. Hay cuatro provincias con 21 edificios notables en peligro: Burgos, Guadalajara, Navarra y Asturias. Por delante de Cáceres aún se encuentra Valencia con 16. Si Cáceres cuenta con 15 monumentos en la Lista Roja, Badajoz tiene 14.

En el otro extremo, el de las provincias modélicas en la conservación de su patrimonio cultural de piedra, se encuentran Girona y Las Palmas con 0 monumentos en la Lista Roja. 1 tienen Huelva, Albacete, Melilla y las Islas Baleares.

De toda la provincia de Cáceres donde parece que hay más desidia en cuidar el patrimonio es en Trujillo y en Alcántara. En el mapa de la provincia elaborado por Hispanía Nostra, de las 15 señales rojas que ha puesto, 3 están en Trujillo y 2 en Alcántara.

En Trujillo, en la calle Palomas número 4, se encuentran las ruinas de la Casa Rectoral de Santa María, un edificio plateresco de principios del XVI que se ha convertido en vertedero de basura. «Es lamentable – dice Hispania Nostra -, que en el Trujillo medieval restaurado y bien conservado, que aspira a ser declarado Patrimonio de la Humanidad, exista todavía un caso como este de total abandono y presunto expolio ante la aparente pasividad de las autoridades competentes».

En las afueras de Trujillo está en muy mal estado la ermita de Santa Ana que mandó construir el obispo de Plasencia en 1731, al igual que un pósito de grano levantado frente al templo, en donde se guardaba trigo y otros alimentos para repartir al pueblo en época de escasez. Para la Asociación los dos edificios deben ser restaurados, indicando que en la ermita se realizan botellones. También se encuentra en el mismo ranking el berrocal de Trujillo, un conjunto paisajístico y periurbano de gran belleza. La asociación señala que está ante un peligro inmediato, ya que se quiere hacer en este paraje un campo de golf con 58 apartahoteles. Izquierda Unida de Trujillo ha denunciado la posible destrucción de parte de este paraje, poniéndose en contacto con Adenex y Ecologistas en Acción para defenderlo.

En Alcántara señala a uno de los edificios más valiosos de Extremadura: el puente romano construido sobre el río Tajo que está declarado monumento nacional desde el 13 de agosto de 1924. Denuncia que tiene daños por falta de mantenimiento que pueden agravarse, con grietas en al calzada, abundante vegetación en pilares y arcos, daños en sillerías, «lo atraviesa la carretera EX 117, soportando el paso de tráfico y de camiones de gran tonelaje, que debería limitarse». En medio de la localidad también están las ruinas del Palacio de los Roco Campofrío del siglo XVI, del que sólo se conserva una imponente fachada en mal estado.

La ciudad de Cáceres no sale mal parada en la Lista Roja, sólo se indica que está en peligro la ermita de San Jorge, ubicada a 12 kilómetros de la capital, en la carretera de Badajoz. Esta curiosa ermita del siglo XV tiene frescos atribuidos a Juan de Ribera. En agosto del año pasado, José Antonio Ramos Rubio y Óscar de San Macario presentaron un libro sobre las ermitas, capillas y oratorios de la comarca de Cáceres, recalcando en la presentación de la obra que había que salvar la ermita de San Jorge por el valor de sus pinturas.

Llama la atención que entre los monumentos que se indica que hay que salvar esté la ermita del Santo Cristo de Talaván, en donde se encuentran los famosos Ángeles Malos y los esgrafiados del hombre y la mujer gato, de los que se encargó el programa Cuarto Milenio al ver un reportaje sobre ellos en el Diario HOY. El Centro de Estudios Bejaranos es quien ha facilitado información a la asociación Hispania Nostra, denunciando el peligro de que se pierda esta ermita de la que indica que tiene un inmejorable ejemplo de esgrafiado cacereño, «manifestación artística autóctona que no tiene parangón en ningún otro lugar de España».

En Garrovillas de Alconétar llama la atención sobre el mal estado del convento de San Antonio de Padua fundado en 1476. Hispania Nostra ha solicitado por escrito la intervención de la Consejería de Cultura, indicando que «no se ha dignado contestar».

Otro monumento que se mantienen en pie de milagro, es el castillo de Trevejo, en Villamiel. Construido en el siglo XV sobre una fortaleza musulmana, en Hispania Nostra se indica que lo que queda de la torre del homenaje «amenaza con una ruina inminente».

En la Lista Roja está un curioso monumento cacereño, la ermita de San Bartolomé o de San Berto, ubicada en Hinojal, que se supone de origen templario. Se construyó en el siglo XIII y en la actualidad tiene riesgo de derrumbes, con la pérdida total de los esgrafiados. Se está utilizando como almacén. Otra ermita que se estima de valor y que se encuentra en mal estado, es la de Valbón en Valencia de Alcántara. Están en la Lista otros monumentos: el convento de San Joaquín de Santa Cruz de la Sierra; la iglesia de Santiago de La Piñuela en Casas de Miravete; el castillo de Peñafiel o de Racha Rachel de Zarza la Mayor; y el palacio y torre de los Pizarro, en Conquista de la Sierra.

De la Lista Roja se puede salir. Eso lo saben en Badajoz, en donde han sacado de este listado al Fuerte de San Cristóbal de Badajoz y la iglesia de San Martín en Medellín.

 

En riesgo de desaparición o alteración esencial de sus valores.

La ermita de San Jorge, en Cáceres

A 12 kilómetros de la ciudad, en la carretera de Badajoz, es un curioso edificio del siglo XV con pinturas al fresco atribuidas a Juan de Ribera.

 

Puente romano, Alcántara

Declarado monumento nacional en 1924, sufre un deterioro progresivo, con grietas y daños en sillerías. Indican que debería limitarse el paso de camiones por el puente.

PUENTE ROMANO ALCANTARA

 

Casa Rectoral de Santa María, en Trujillo

Edificio plateresco del siglo XVI, convertidio en vertedero de basura en donde se asegura que abundan las ratas.

CASA RECTORAL DE SANTA MARIA

 

Los Ángeles Malos de Talaván

La ermita del Santo Cristo, conocida por sus Ángeles Malos que son un buen ejemplo del esgrafiado cacereño.

 

Convento de Garrovillas de Alconétar

Hispanía Nostra ha pedido a la Junta que salve el convento de San Antonio de Padua, fundado en 1476.

CONVENTO GARROVILLAS

 

Iglesia de Santiago, en Casas de Miravete

Utilizada como cuadra, la iglesia de Santiago de La Piñuela se ha convertido en una completa ruina.

 

Palacio de los Roco Campofrío, en Alcántara

Sólo se conserva la fachada de este palacio del siglo XVI que está en una zona céntrica de esta localidad. Su estado es de ruina progresiva.

PALACIO DE LOS ROCO

 

Ermita de Valbón, en Valencia de Alcántara

Edificio del siglo XVI en ruinas que es utilizado como cuadra. Tiene frescos que se conservan en mal estado. Hispania Nostra avisa de su posible desaparición paulatina.

 

Convento de San Joaquín, en Santa Cruz de la Sierra

Edificio del siglo XVII con un deterioro progresivo por abandono, que sirve de almacén o cuadra para el ganado.

CONVENTO SAN JOAQUIN

 

Berrocal de Trujillo

Es un conjunto paisajístico que según Hispania Nostra, corre peligro por la ejecución de un proyecto turístico.

 

Ermita de Santa Ana, en Trujillo

El obispo de Plasencia la mandó construir en 1731 en las inmediaciones de Trujillo, junto al Camino Real de Andalucía. Las tropas napoleónicas la destrozaron.

ERMITA DE SANTA ANA

 

Conquista de la Sierra

Palacio y torre de los Pizarro, del siglo XVI, que está en ruinas.

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Ermita de San Bartolome, en Hinojal

Singular ermita del siglo XIII, que se supone de origen templario. Ya ha perdido los esgrafiados que tenía y es usada actualmente como almacén.

ERMITA DE SAN BARTOLOME

 

Castillo de Trevejo, en Villamiel

Construido en el siglo XV sobre una fortaleza musulmana, en la Lista Roja se indica que su torre del homenaje amenaza con una ruina inminente.

CASTILLO DE TREVEJO

Castillo de Peñafiel, Zarza la Mayor

Construido en el siglo XIII, corre peligro de derrumbe parcial por su abandono total.

 

Hoy

 

Badajoz. Doce monumentos pacenses están en peligro.

Artículo de Tania Agúndez en el periódico Hoy.

 

Castillos derruidos, ermitas en ruina, conventos y monasterios en avanzado estado de deterioro, restos romanos olvidados a su suerte y devorados por la vegetación o torres que se mantienen en pie a duras penas. El legado cultural e histórico de la provincia de Badajoz tiene su cara y su cruz. Desgraciadamente es este último aspecto el que la sitúa en un puesto destacado dentro de la Lista Roja de Patrimonio, elaborada por la asociación Hispania Nostra.

 

Fuerte de San Cristóbal-Badajoz

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Se trata de una organización de carácter no lucrativo declarada de utilidad pública. Nació en 1976 con la finalidad de luchar para preservar, salvaguardar y poner en valor el patrimonio cultural español. «Es la única asociación en España que defiende el patrimonio en toda la integridad geográfica y semántica del término», indica Carlos Morenés, vicepresidente ejecutivo de Hispania Nostra.

La presidenta de Honor de esta entidad es la Reina Doña Sofía, que apoya su actividad. Además de organizar conferencias, ciclos temáticos y jornadas, editar publicaciones o entregar premios a las buenas prácticas en materia de conservación y restauración, también elabora una lista con los monumentos del país «sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores». Este registro se actualiza periódicamente.

 

Convento Trinitarias- Badajoz

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En este ranking, en el que se encuentran todas las provincias españolas, Badajoz ocupa el puesto número 15. Doce monumentos ubicados en la provincia pacense están en esa lista roja. Son dos menos que hace un año, cuando había 14 enclaves en este catálogo. El Fuerte de San Cristóbal, situado en la capital pacense, y la iglesia de San Martín, de Medellín, han logrado salir de este listado gracias a las obras de consolidación y rehabilitación que se han llevado a cabo en ambos espacios.

 

Ermita de la Esperanza- Alconchel

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En el primer lugar está Zaragoza con 31 monumentos en riesgo de desaparecer, seguida por Palencia con 28, Soria y Huesca con 25, León con 23, Asturias, Burgos, Navarra y Guadalajara con 21, Jaén con 19, Valencia con 16 y Segovia, Cantabria y Cáceres con 15. En el otro extremo, el de las provincias que mantienen y conservan mejor su patrimonio cultural, se encuentran Gerona y Las Palmas con 0 enclaves en la lista roja. Huelva, Albacete, Melilla y las Islas Baleares sólo tienen 1.

 

Ermita de Santiago-Alburquerque

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De toda la provincia pacense, la localidad con más espacios amenazados es Badajoz. Según el mapa elaborado por esta asociación, la capital pacense es la que muestra más desidia a la hora de cuidar su legado histórico y monumental. La lista de Hispania Nostra recoge que existen cuatro enclaves -hasta que el Fuerte de San Cristóbal fue retirado eran cinco- que sufren graves desperfectos y se encuentran en situación de abandono. Uno de ellos es el convento de las Trinitarias, localizado entre las calles San Lorenzo y Concepción Arenal. La iglesia es de una sola nave y está cubierta con bóvedas de crucería, características de los edificios religiosos del Badajoz del siglo XVI. Aunque este edificio se encuentra inventariado como ‘Arquitectura singular con carácter monumental’ en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Badajoz corre peligro de hundimiento. Se ha visto sometida a numerosas agresiones vandálicas y ha sufrido el expolio de todos sus elementos ornamentales.

 

Ermita de la Encarnación- Arroyo de San Servan

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La Torre del Palacio Episcopal (siglo XV-XVI), denominada también de la Obispal, es otra víctima de la falta de atención y cuidado. Ubicada dentro del recinto de la Alcazaba de Badajoz, es el único resto que se conserva del primitivo palacio episcopal de la ciudad. Esta torre de mampostería registra desconchones. Según apunta Hispania Nostra, su deterioro es progresivo.

 

Torre del Palacio Episcopal- Badajoz

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El convento de las Madres Adoratrices, en la plaza de San José, también aparece en la lista roja. El actual inmueble se levantó en 1917 rodeando la capilla de la antigua ermita de San José. Entre 2007 y 2009 la Consejería de Cultura restauró la fachada principal de esta construcción, «pero los desperfectos que sufren algunos de sus elementos ornamentales hacen que precise una urgente intervención», dice la entidad cultural.

 

Convento de San Jose- Badajoz

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La villa romana de La Cocosa, que se encuentra a unos 16 kilómetros de Badajoz por la carretera de Valverde de Leganés, forma parte también de este listado. Data del siglo I. El yacimiento se descubrió en los años 40 por casualidad, posteriormente fue excavado y actualmente se encuentra a la intemperie. Contiene una villa romana completa, con mosaicos y gran cantidad de utensilios, dependencias relativas a la explotación agrícola. Los restos arqueológicos están descuidados y sin conservación. Están cubiertos de hierbajos. «Está en proceso de destrucción por el clima y el expolio de piezas únicas, como monedas, fragmentos de vasijas o mosaicos», sostiene Hispania Nostra.

 

Villa romana de la Cocosa- Badajoz

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Villas romanas y castillos

El resto de puntos rojos que tiene identificados Hispania Nostra como elementos y bienes en riesgo de desaparición o destrucción están dispersados por la provincia. En el catálogo se incluye la villa romana de Pesquero, en Pueblonuevo del Guadiana. Las excavaciones llevadas a cabo a principios de los 80 sacaron a la luz restos arqueológicos de importancia. El yacimiento está completamente desprotegido. La maleza vegetal cubre sus estancias y ha sufrido desprendimiento.

 

Villa romana de Pesquero-Pueblo Nuevo de Guadiana

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El Castillo de Azagala, de Villar del Rey también integra este registro de enclaves abandonados y en mal estado de conservación. Esta obra militar del siglo XIII, construida en mampostería, sillarejo y sillares, perteneció a la Orden Militar de Alcántara. Hoy está en ruinas. Tiene varias cubiertas hundidas, muros abatidos, almenas y torreones desmochados y bóvedas interiores en peligro de derrumbamiento. También ha sufrido expolio.

Otro castillo, el de Mayorga de San Vicente de Alcántara, vive una situación muy parecida. Aunque se desconoce el origen, posiblemente musulmán, perteneció a la Orden de Alcántara desde que la zona fuera reconquistada en el siglo XIII. Actualmente se encuentra prácticamente destrozado, conservándose algunos lienzos de sus murallas y puerta de acceso, una torre defensiva al sur y restos de la torre del Homenaje.

 

Castillo de Mallorga- San Vicente de Alcantara

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El monasterio de San Isidro de Loriana, de La Roca de Sierra, se levantó en 1552. «Como consecuencia de los daños sufridos durante la Guerra de la Independencia y de las desamortizaciones posteriores, fue abandonado definitivamente por los frailes en 1841». Está descuidado. La maleza se extiende por el monumento, que registra hundimientos.

 

Monasterio de San Isidro- De Loriana

monasterio de san isidro-de Loriana

 

La solida fábrica del Torreón de Cárdenas, en Puebla del Maestre, mantiene en razonable estado el exterior. Sin embargo, el interior de esta construcción del siglo XV está en avanzada y progresiva ruina. Otros monumentos en decadencia y visiblemente deteriorados son la ermita de la Encarnación, de Arroyo de San Serván; la ermita de Nuestra Señora de la Esperanza, de Alconchel; o la ermita de Santiago, de Alburquerque. Todos estos espacios sufren grandes destrozos y tienen gran riesgo de desprendimientos y derrumbes.

 

Torreon de Cardenas- Puebla del Maestre

torreon de cardenas-puebla del maestre

 

Se trata de pequeñas joyas patrimoniales que han sido olvidadas por las administraciones y la sociedad. Enclaves que fueron testimonios del pasado de Badajoz y que quieren formar parte de su presente y futuro. Piezas históricas, culturales y arquitectónicas que pertenecen a la riqueza monumental pacense y que están pidiendo a gritos ser rescatadas de la indiferencia y el desamparo.

 

Iglesia San Martín- Medellin

iglesia san martin-medellin

 

Fuente texto e imágenes Hoy

 

Declaración del Monasterio de San Isidro de Loriana como BIC. Mérida (Badajoz)

Decreto 214/2013, de 12 de noviembre, por el que se declara el Monasterio de San Isidro de Loriana en el término municipal de Mérida (Badajoz) como Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento (DOE de 18 de noviembre de 2013). 

Fuente texto en pdf

 

ANEXO. LOCALIZACIÓN E INTRODUCCIÓN HISTÓRICA DE LORIANA Y SU MONASTERIO

El Monasterio de San Isidro de Lorianase encuentra en el término municipal de Mérida, aunque muy alejado de la ciudad, más próximo a las localidades de La Roca de la Sierra y Puebla de Obando. Existen varios accesos al bien. Dos de ellos se realizan a través de dos caminos rurales que parten desde la carretera N-430. El monasterio se localiza en un paraje de gran belleza natural, alzándose exento, en medio de un amplio espacio despejado, libre incluso del arbolado que rodea todos sus alrededores y ocupando un pequeño alcor. Próximo al monasterio discurre el arroyo Lorianilla. En esa misma zona se localizan además restos de otros periodos históricos, como algunos dólmenes.
La zona a la que nos referimos fue ocupada por los caballeros de la Orden de Santiago en el siglo XIII, fundándose, entre otras, las poblaciones de Puebla de Obandoy Puebla de Manzanote (luego Roca de la Sierra), erigiéndose en esta última un puente que resultó fundamental en las comunicaciones entre Mérida y Lisboa, en el sentido Este-Oeste, y BadajozSevillacon las áreas septentrionales de la Península en el eje Norte-Sur.

En el entorno del Monasterio de Lorianase creó con anterioridad,además, el poblado del señorío del mismo nombre (en torno a una parroquia bajo la advocación de San José), el cual se desarrolla con pujanza a partir del siglo XIV. Actualmente de este despoblado apenas quedan restos físicos, localizables en la vega que hay entre el monasterio y el “Cerro del Vidrio”. Loriana debió de pertenecer desde su fundación a la marcación territorial de Mérida, a pesar de que el historiador Moreno de Vargas, en su obra sobre esta ciudad del mediadosdel XVII, no menciona ningún lugar con este nombre.

Tras la fundación de la Orden por Francisco de Asís, la misma se dividió en “exigentes” y “relaxos”. El máximo exponente de los primeros en Extremadura fue San Pedro de Alcántara, que fundó el Monasterio del Palancar. Coetáneo a éste fue el de Loriana, cuyo fundador, Fray Alonso de Manzanote, vecino de la cercana villa del mismo nombre, fue colaborador íntimo de San Pedro de Alcántara. Así, en el siglo XVI es erigido allí el monasterio franciscano que hoy conocemos aprovechando los restos de una antigua ermita, tal vez visigótica, dedicada a San Isidro. La fundación quedó concluida a mediados de la centuria, siendo inaugurada en 1551, según sabemos por el testimonio de Solano de Figueroa. Este mismo autor menciona la celebración en el Monasterio de Lorianade sendos Capítulos generales de la Provincia de San Gabriel de esta Orden, en los años 1557 y 1559.

Durante más de tres siglos el monasterio fue parte fundamental del poblado del Loriana. Este, sin embargo, fue decayendo con el transcurso del tiempo, hasta acabar por desaparecer definitivamente en el siglo XVIII. Causas importantes de ello fueron los graves daños y arrasamientos sufridos repetidamente por el lugar con ocasión de las guerras de Portugal y de Sucesión, que entre 1640 y la primera década de 1700 afectaron a amplias zonas fronterizas de la Baja Extremadura, entre ellas las situadas entre Alburquerque y Badajoz. Por todo ello la zona fue muy castigada, afectando seriamente al lugar y al monasterio. Según tradición, el monasterio fue lugar de refugio para las poblaciones cercanas.

En el reinado de Felipe III, la villa pasó al patrimonio de Don Juan VelázquezDávila, quien obtuvo con ello el título de Marqués de Loriana. Posteriormente el mismo monarca entregó el lugar a su valido Don Diego de Mexía Ovando, Conde de Uceda, donándolo finalmente, en 1620, a Don Francisco Dávila y Guzmán.

A mediados de esa centuria el lugar se encontraba ya prácticamente despoblado, según hace constar el cronista Solana de Figueroa, el cual escribe en 1670 que Loriana” oy no tiene mas que el palacio y los Religiosos administran los Sacramentos a los labradores que se recogen allí para hacer sus sementeras”. De su parroquia, dedicada a San José indica que “aun duran las paredes”, quien añade: “Pero se conserva el nombre de la villa”.

Por el Catastro de Ensenada sabemos que a mediados del siglo XVIII la villa de Lorianaestaba completamente despoblada, si bien el monasterio franciscano se mantenía en toda su pujanza, ocupado por una comunidad de dieciocho frailes y tres legos menores.

P. Madoz, en 1853, señala también al propio monasterio como despoblado. El abandono de los monjes del Monasterio de Lorianatuvo lugar, en efecto, una docena de años antes, cuando, por causa de las desamortizaciones religiosas, por las que numerosos centros conventuales fueron exclaustrados. Tras la marcha de los frailes franciscanos el edificio pasó a manos particulares, habiendo contado desde entonces con diversos propietarios. A partir de ese momento se levantaron grandes cortijos en las inmediaciones.

Los frailes de Lorianarepercutieron en la vida local de los poblados de la comarca (La Roca, Puebla de Obando, La Navade Santiago, Cordobilla de Lácara, La Garrovilla, Torremayor, Puebla de la Calzada, Montijo y Lobón). En Montijo, por ejemplo, intervienen en el siglo XVIII en los sermones de diversas festividades (Ntra. Sra. del Rosario, La Candelaria, etc.). Este monasterio además fue precursor del Convento-Hospicio de San Antonio de Montijo, dado que éste último se utilizaba como enfermería del primero y lugar de retiro para enfermos. El Convento de San Antonio de Montijo fue fundado a petición de los PP. FF de Loriana por el V Conde de Montijo, D. Cristóbal Portocarrero y Villalpando en 1729 con motivo del nacimiento de su hijo.


Descripción del inmueble.

La construcción principal está resuelta mediante una fábrica de mampostería de piedra a base casi exclusivamente de lanchas de pizarra con refuerzo de sillares graníticos en los lugares habituales, así como el uso de ladrillos en los arcos y otros puntos. El empleo de la pizarra como material autóctono confiere a la edificación unas características singulares especialmente atractivas por resultar una solución poco común.

El monasterio se articula formalmente de acuerdo con el modelo habitual de las fundaciones franciscanas, constituyendo un complejo donde se unifican capilla, claustro, estancias y otras dependencias auxiliares y anejas. El núcleo organizador principal es el claustro, que, como en todos los centros franciscanos, es de muy reducidas proporciones y de gran parquedad constructiva. Consiste en un patio de 5 X 5 metros definido por doce columnas graníticas de orden toscano, de poco más de dos metros de altura, que sirven de sustento a los ocho arcos de medio punto que forman el claustro bajo. Este, con un anchura de 1,5 metros, perimetrael patio, y en el mismo se abren los accesos de comunicación con las demás dependencias conventuales. Las cubiertas de este claustro bajo están resueltas mediante bóvedas de arista muy sencillas. El segundo piso del claustro está formado por una segunda galería, compuesta por igual número de arcos que la inferior, si bien los mismos fueron tapiados en cierto momento, quedando solo, en algunos, pequeñas ventanas para iluminación de las celdas dispuestas aprovechando su corredor. También son visibles algunas cruces pintadas en las paredes del claustro bajo. En el centro del patio aún era visible en 1988 un pozo con brocal cuadrado, actualmente desaparecido.

Adosada directamente al claustro por el costado septentrional se encuentra la capilla del monasterio. Sobre la misma se ubica una espadaña. Se resuelve la capilla como una construcción de reducidas dimensiones (12 X 5 metros) de una sola nave, dividida en tres tramos, el primero ocupado por un coro alto. La cabecera consiste en un pequeño ábside de forma cuadrangular de 2,5 X 2,5 metros, algo sobreelevado respecto al nivel de la nave. Ante los pies de la capilla se dispone un atrio cubierto con bóveda de arista, al que se accede por un arco abierto en su parte frontal, y posteriormente cegado casi por completo. En dicho atrio se encuentra una curiosa chimenea-horno, de interés. En el tercer tramo de la capilla, por el lado de la Epístola, se abre una puerta de acceso al claustro y demás dependencias del monasterio. En la misma zona absidial, sobre los muros de los dos costados, aparecen restos de lo que pudieron ser enterramientos de los frailes.

Exteriormente la capilla se significa como un conjunto de gran interés formal, por el destacado protagonismo de los cuatro sólidos estribos que aseguran la fábrica de la construcción. Entre los dos centrales, y bajo un amplio arco, se abre el acceso a la capilla desde el exterior.

El conjunto de las dependencias vivideras y demás instalaciones del monasterio se alzan alrededor del claustro. Así, sobre el flanco oriental se encuentran la sacristía, el refectorio, los talleres y otras, además del ya desaparecido huerto, en tanto que por el contrario se sitúan diversas salas de estancia y las celdas, que también se extienden ocupando casi por completo el piso superior.

Destacado interés, desde el punto de vista plástico, corresponde a la serie de los cinco contrafuertes que, por el extremo derecho del costado meridional, sirven de apoyo al gran lienzo de muro que por esta parte compone la construcción. Dichos contrafuertes consisten en grandes arbotantes, con dos amplios arcos resueltos en material y forma que evidencian su disposición posterior al cuerpo principal, como refuerzo y apoyo para el mismo.

Aneja al complejo conventual principal, por el extremo suroccidental, aunque ciertamente como elemento distinto del mismo, se alza una fuerte torre, de sólida estructura, que por su disposición, materiales y resolución constructiva, se evidencia como cuerpo distinto del monasterio y de época distinta. En esta torre se localizan dos arcos de cantería de medio punto.

En el edificio quedan de manifiesto las diferentes operaciones de remodelación efectuadas a lo largo del tiempo, especialmente señaladas en lo que refiere a la apertura, cierre y cambio de huecos correspondientes a puertas, ventanas, y a la compartimentación de salas. En general, no obstante, el monasterio responde en toda su concepción y resolución al carácter original, austero y sobrio, en los aspectos constructivos y ornamentales, que resultan característicos de todas las creaciones franciscanas. El edificio conserva, por tanto, en general, todos los rasgos de su estructura primitiva, manteniendo los muros maestros y los elementos principales de su configuración, si bien se encuentra en muy mal estado de conservación, faltando las cubiertas de casi todas las zonas, y presentando múltiples desperfectos en otros lugares. Así, gran parte de la construcción ha perdido las bóvedas, en tanto que en muchos lugares los muros se han derrumbado. Hasta tiempo reciente el monasterio, actualmente en desuso, se ha utilizado como cuadra, como ponen de manifiesto los bebederos y otros elementos existentes en todas las dependencias.

El estado de conservación del bien es muy deficiente, por lo que se encuentra incluido dentro de la llamada “Lista Roja del Patrimonio” de bienes patrimoniales en peligro de la asociación HispaniaNostra.

Por tanto, el valor patrimonial de este convento, ejemplo de arquitectura franciscana, le hace merecedor de ser declarado como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.


Delimitación del bien y del entorno. Limitaciones de uso.

La zona en la que se ubican tanto el bien objeto de protección como su entorno se localizan en el término municipal de Mérida.

A efectos identificativos, se detallan a continuación las parcelas catastrales de dicho término, afectadas directamente de forma total o parcial, por la declaración.

Delimitación del bien.

El mismo lo constituye la siguiente finca:

Polígono 2 Parcela 1 0020001QD03F/0015001QD13E VID NORTE. MÉRIDA (BADAJOZ). La cual corresponde a la referencia catastral:

06083A002000010000ZH.

Delimitación del entorno de protección.

No se considera necesario que el entorno del bien ocupe una superficie exacta de cien metros perimetrales, tal y como marca la Ley de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura en su artículo 39.3 en referencia a los elementos arquitectónicos, dado el uso agroganadero de la finca; a la localización del bien dentro de la misma aislado del inmueble principal, aunque anejo a espacios correspondientes a la explotación ganadera en uso. Por ello se entiende como suficiente para proteger el mismo de cualquier posible impacto visual o similar la delimitación de entorno que se plantea, abarcando 25 metros desde el límite del bien por sus frentes norte; este y oeste; y por su lado sur hasta llegar al camino cuya localización catastral es: Camino de La Roca del Montijo y cuya referencia catastral es: 06083A002090030000ZP, sin incluir el mismo.

Por tanto, dicho entorno está constituido por la misma parcela que el bien, ya citada.

Todo lo cual se expresa en el correspondiente plano.
Limitaciones de uso.

Los posibles usos que se den a este bien deberán ser compatibles con la conservación del mismo y, en ningún caso, alterarán su valor patrimonial.

Polígono 2 Parcela 1 0020001QD03F/0015001QD13E VID NORTE. MÉRIDA (BADAJOZ). La cual corresponde a la referencia catastral:

06083A002000010000ZH.

 

Más información sobre el Monasterio

MONASTERIO

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